De aquella sociedad

Posted on agosto 22, 2014. Filed under: Actualidad | Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , |

Bajarse_Al_MoroLargometrajes como Bajarse al Moro o Amanece que no es poco trasladan al espectador a otro escenario donde no aparecen los últimos términos empleados, ni Internet o las televisiones interactivas

De aquella sociedad

El humor también tiene una vigencia en determinadas situaciones, o a través del estreno de notables películas, libros u obras de teatro. A finales de los ochenta no había Internet. Había otras cosas y se estrenaban largometrajes como Amanece que no es poco o Bajarse al Moro, que venía de ser una obra de teatro presentada en 1985. Asimismo, la casete o vinilo seguían como soporte estrella, ya que el CD, con las tres calidades que dejaba la digitalización (AAD, ADD, DDD) o forma de llevar a cabo el proceso, no estaba tan comercializado y la industria se estaba adaptando. En Bajarse al Moro las cintas de Iron Maiden y Judas Priest se debían de vender como churros en el Rastro, escena que nos lleva al análisis de una realidad que ya de por si evoca grandes recuerdos de una zona de Madrid original, curiosa y con vida propia (Lavapiés). No había Internet, y tampoco se menciona el teléfono móvil. Era otra historia. La geolocalización, redes sociales y avisos se transmitían de manera diferente. El cine cambió con la llegada del móvil, como ya comprobamos en AirBag, en 1997. En la actualidad, el cine norteamericano ha adoptado otro tipo de comedias y humor, por medio del estreno de Sex Tape, con la participación de Jason Segel, Cameron Diaz o Rob Corddry, entre otros. La nube, la grabación de una serie de escenas subidas de tono en formato doméstico, la subida de esos archivos a la red y otra serie de situaciones embarazosas hacen que veamos el cambio e introducción de las nuevas plataformas de comunicación en nuestras vidas. En la actualidad, también hemos asistido a algunos casos reales, tanto en Estados Unidos como en España, en la que han aparecido actores, personas famosas, músicos o una ex concejala del grupo socialista del término municipal de Los Yébenes (Toledo) llamada Olvido Hormigos. Este caso ya lo analizamos hace un tiempo, sobre todo por el tema de protección de datos, ubicación de la información del servidor y autorización de la publicación sin consentimiento de la persona que interviene.

Pero ahora estamos hablando de otras cosas y analizando como la introducción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el cine, o bien, en los largometrajes comunes, alejados de la ciencia ficción o los superhéroes. En el caso español se añoran aquellos minutos y humor de películas como Bajarse al Moro, que eran una evocación a una vida en la que aparece un Madrid diferente, con la colaboración de las canciones de Pata Negra y su famosa escena con un vecino que desea descansar de tanto ruido. La comunicación era de casa en casa, o me acerco al trabajo, o bien, me cambio de terraza, cosa extraordinaria en aquellos tiempos.

Actores como Antonio Banderas, que ya aterrizaba de la mano de Pedro Almodóvar en Mujeres al borde de un ataque de nervios, actuaba de policía nacional, junto a una Verónica Forqué, que justo a su primo, Juan Echanove, se dedican al mundo del “trapicheo” con el hachís en Marruecos, muy seguidos de una Aitana Sánchez-Gijón, que es rescatada de las garras de su madre debido a su huida de la casa por las calles de La Latina. Con un guion extraordinario nos sumergimos en un humor clásico, lleno de situaciones absurdas, sarcásticas y con los golpes de escena de Chus Lampreave, que es la madre del policía (Antonio Banderas). Con poco, dos calles, una serie de situaciones y un par de viajes, aparece un largometraje que llamó la atención y se aupó como una digna secuela de la obra de teatro estrenada en 1985.

Las nuevas tecnologías han provocado cambios, situaciones novedosas, otros recursos y una serie de estrenos que llenan las pantallas e introducen la inteligencia artificial, geolocalización o el uso de medios extraordinarios para el rastreo vía satélite de la ubicación de las personas. En ese sentido, la proyección de Enemigo Público (Enemy of the State) en 1998 protagonizada por Will Smith y Gene Hackman, y dirigida por Tony Scott (Top Gun, Revenge, Marea Roja, Spy Game, Déjà Vu), desvelan una serie de opciones antes de la llegada e introducción masiva de la apertura de la información gracias a Internet y la transmisión de datos por medio de los servicios de las operadoras de telecomunicaciones, las cuales marcan la pauta de la revolución tecnológica del siglo XXI. Así pues, el negocio del arte y la interpretación se cuelan con una serie de términos y vocablos en los que la acción no se puede evitar sin el uso de ordenadores portátiles, teléfonos inteligentes, conexiones inalámbricas o almacenamiento de datos en unidades de memoria extraíbles.

En la melancolía, dentro del cine español, aparece ese cine de los sesenta, sencillo y efectivo, que entretenía y permitía una serie de juegos para hacer reír a la gente, para pasar de forma firme a la década de los setenta, generación de jóvenes directores y actores que despuntan en los ochenta y noventa y que nacieron a principios de esa década.

Jorge Hierro Álvarez

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